A pesar de haber consenso sobre cuáles tendrían que ser las posturas de trabajo óptimas, se constata la dificultad de llevarlas a la práctica. ¿Por qué? ¿Donde radica el problema?
Analicémoslo.

El objetivo principal de la ergonomía ―el estudio científico de las personas en el trabajo― es prevenir las lesiones de los tejidos blandos y los trastornos musculoesqueléticos, causados por la exposición repentina o sostenida a la fuerza, las vibraciones, los movimientos repetitivos y la postura incómoda.

La investigación y los adelantos ergonómicos de los últimos años se han centrado, sobre todo, en el diseño de los entornos y equipos para realizar las intervenciones clínicas (“ergonomía externa”) y no se ha dado suficiente importancia a la eficiencia del operador en cuanto a la postura y el movimiento empleados (“ergonomía interna”).

Para la ergonomía “postura” es la manera en que se relacionan las diferentes partes del cuerpo estableciendo una determinada coordinación entre ellas. Una coordinación que puede ser mejor o peor, según los casos. Esta es la clave de la ergonomía interna: la organización adecuada de las diferentes partes del cuerpo, empezando por la coordinación postural primaria entre la cabeza, el cuello y la espalda comoapoyo para hombros, brazos y manos.

Una postura de trabajo adecuada tendría que conferir las condiciones óptimas de trabajo (acceso, visibilidad y control de la boca de los pacientes) y, también, confort físico y psicológico durante toda la ejecución clínica.

La gran mayoría de escuelas de odontología no enseñan a los estudiantes como intervenir los pacientes sin comprometer su cuello, la espalda y los hombros. Como resultado, la mayoría de los profesionales se doblan y giran de manera nociva durante largos periodos de tiempos en sus puestos de trabajo. Estas malas posturas laborales habituales son posturas forzadas mantenidas (PFM) que derivan en trastornos musculoesqueléticos.

Las posturas incómodas identificadas frecuentemente entre los profesionales dentales son: flexión extrema hacia delante de la cabeza y del cuello, inclinación del tronco y rotación hacia un lado, levantar uno o ambos hombros y aumento de la curvatura torácica de la columna vertebral.
Los movimientos que se realizan se dividen en cinco categorías y van desde las más simples a las más complejas:
Clase I: Movimiento solo de los dedos.
Clase II: Movimiento de los dedos y de la muñeca.
Clase III: Movimiento de los dedos, muñeca y codo.
Clase IV: Movimientos completos del brazo a partir del hombro
Classe V: Movimientos de brazos y torsión corporal.
Los movimientos más recomendados son los I, II e III, siendo los IV y V los que producen más fatiga y requieren una mayor actividad muscular.

La posición de trabajo que recomiendan los expertos en ergonomía odontológica es la de las 9 horas (perpendicular). Permite trabajar con visión directa en regiones de difícil acceso como el premolar y molar. La pierna izquierda está situada en la parte posterior de la butaca extendida horizontalmente (decúbito supino). Se obtiene una excelente vista de la cavidad oral. Esta posición se ajusta al esquema de gráficos ISO/FDI, divididos pensando en la esfera de un reloj, donde el centro corresponde al eje de las manecillas, coincidiendo con la boca del paciente, tumbado en posición horizontal. A pesar de que ha supuesto una mejora notable es insuficiente porque además de una buena posición de trabajo hay que tener una buena postura.

La postura de trabajo recomendada para los odontólogos es la llamada equilibrada o neutra. Está descrita en la estándar ISO 11226:2000 Ergonomics – Evaluations of static operational postures. Es una postura sentada, “natural”, no forzada y libre de tensión, teniendo en cuenta los principios de la biomecánica postural. Tiene que ser cómoda, estable y simétrica. Es difícil de poner en práctica debido a la interferencia de los malos hábitos posturales adquiridos y repetidos constantemente. Cómo dice el Dr. Skovsgaard a Dancing Hands: “…Hagamos lo que estamos acostumbrados a hacer, siguiendo nuestros hábitos sin pensar y sin ser conscientes. No sabemos qué estamos haciendo y, por lo tanto, no creemos que nada pueda ser diferente. Los hábitos nos pueden hacer ciegos al hecho que nuestro trabajo manual se puede realizar de manera diferente y puede generar resultados diferentes”.

El objetivo general de las formaciones de OPTIMAL DENTAL POSTURE es ofrecer un training eficaz y muy necesario. Se basa en un enfoque teórico y, sobre todo, práctico completamente innovador que resulta en un uso postural mejorado (resultado de aprender a organizar y coordinar las diferentes partes del cuerpo: cabeza, cuello, hombros, espalda, caderas, piernas, brazos, codos, antebrazos, muñecas y manos) como factor de prevención de los trastornos musculoesqueléticos asociados a su profesión.

Los objetivos específicos son:
• Hacer conscientes a los profesionales de sus hábitos posturales y de tensión innecesaria.
• Ofrecer un marco teórico científicamente consistente y aplicable en el lugar de trabajo: biomecánica postural.
• Ofrecer una aplicación práctica de los principios biomecánicos: “ergonomía interna”.
• Mejora de las posturas y movimientos de trabajo.
• Mejora significativa y perdurable de los dolores o molestias causados por las PFM en la zona cervical, hombros, zona lumbar, brazos/codos y manos/muñecas.
• Mejora del rendimiento, la eficiencia, la calidad y el disfrute profesional.
• Mejora de la calidad de vida: estar menos cansado, tener más energía.
• Reducción significativa de las bajas laborales.