Existe una alta incencia de trastornos musculoesqueléticos (TME) en las profesiones odontológicas com consecuencia de los factores de riesgos ergonómicos específicos que están presentes. Estos, no tan solo no tienden a reducirse, sino que se están consolidando como “riesgos emergentes” junto con los psicosociales. Destaca especialmente el mantenimiento de posturas de trabajos forzadas y mantenidas (PFM) durante las intervenciones clínicas a los pacientes.
Son numerosísimos los estudios a nivel internacional que corroboran esta alta incidencia de TME (y de estrés) en las profesiones odontológicas. Según estos estudios, el dolor crómico y el estrés influyen en la longevidad de la carrera, la productividad y la calidad de vida. Con el tiempo, obligan a muchos profesionales a reducir las horas de trabajo y a plantearse un cambio de profesión o una jubilación anticipada. En un informe de referencia sobre lesiones musculoesqueléticas relacionadas con el trabajo de los dentistas, presentado por el National Institute for Occupational Safety and Health (NIOSH) se nombra factores de riesgo: los movimientos repetitivos con las manos, la presencia de vibración y, sobre todo, las posiciones incómodas prolongadas. Se destaca que la combinación de varios de estos factores aumentará el riesgo de algunos TME. Nosotros añadimos que aquello básico y primario es poder conseguir una buena postura de trabajo.
Una postura eficiencia se encuentra en la base de cualquier uso corporal y determina la eficiencia en el uso de los brazos y de las manos.
La Técnica Alexander aporta un nuevo enfoque y eminentemente práctico por lo que respecta a la causa postural de los TME (e, indirectamente en la gestión del estrés en el ámbito laboral, porque también existe evidencia científica que los riesgos ergonómicos y los psicosociales están muy relacionados).
Para las profesionaes dentales es totalmente necesario aprender a conseguir y mantener prácticas clínicas en condiciones saludables, que no afecten a la vida cotidiana ni tampoco interfieran en las condiciones de aptitud para el trabajo. Teniendo en cuenta que las intervenciones clínicas son las actividades principales de esta ocupación profesional.
La mayoría de las veces se trabaja en posturas estáticas muy nocivas. Posturas laborales habituales que causan una contracción muscular sostenida que provoca fatiga muscular y que incluso puede acabar provocando un dolor agudo al final de la actividad. También se pueden presentar dolores musculares en diferentes áreas del cuerpo debido al esfuerzo prolongado se que realiza para poder visualizar la zona de trabajo en la cavidad bucal.
Los trastornos musculoesqueléticos incluyen un gran número de lesiones en músculos, tendones, nervios, articulaciones, ligamentos, etc., generalmente localizados en la espalda, cuello, hombros, codos y muñecas. Pueden ser causados por un esfuerzo único suficiente (accidente laboral) o por la suma de varios esfuerzos con efectos acumulativos (enfermedad profesional). El síntoma predominante es el dolor, la contractura muscular, la inflamación y la disminución o discapacidad funcional de la zona afectada.
En el desarrollo de la práctica clínica, nos encontramos a menudo con una acumulación de microtraumatismos que están relacionados con posturas forzadas mantenidas y movimientos repetitivos. Ejemplos de esto son la falta de apoyo postural de hombros, brazos y manos que pueden provocar lesiones como las tendinitis o el síndrome del túnel carpiano, el manejo de instrumentos vibratorios que pueden originar atrapamientos nerviosos, artrosis precoz y, incluso, el síndrome de Raynaud. Las posturas estáticas cervicales forzadas derivadas de flexiones y torsiones cervicales mantenidas en las malas posturas al sentarse, o bien flexionando la columna en la zona lumbar, también provocan marcados incrementos de la presión entre los espacios interdiscales y un alto grado de sobrecarga física en general.
Resumiendo, las Patologías más comunes por sobrecarga física son:
- Respecto a la columna vertebral: cervialgias, dorsalgias y lumbalgias.
- Respecto a las manos, a causa de los instrumentos utilizados: síndrome del túnel carpiano, dedo en resorte, tendinitis de Quervain, etc.
- Respecto a los brazos y hombras a causa de la situación de turbina sostenida, contra-ángulo y ultrasonido: epicondilitis y bursitis.
Repito, no hay ningún género de duda de que las profesiones dentales son especialmente sensibles en padecer TME debido a que sus actividades profesionales se desarrollan la mayor parte del tiempo con posturas forzadas o desequilibradas y se hacen movimientos repetitivos. Las medidas de compensación que muchos profesionales utilizan (practicar algún tipo de deporte, p.e.) son positivas, pero no van a la raíz del problema: los malos hábitos posturales adquiridos.
La mayoría de las formaciones que ofrecen las empresas de PRL cubren la obligación legal de las clínicas dentales, pero no aportan ninguna solución práctica realmente efectiva. No sirve de nada decir que los trabajadores deben sentarse de tal o cual manera si a los odontólogos no se les ofrece las bases biomecánicas de una buena postura ni, mucho menos, su aplicabilidad práctica. Esto es lo que ofrecemos en OPTIMAL DENTAL POSTURE: unos conocimientos prácticos, específicos y efectivos para poder mantener una posición óptima de trabajo con facilidad y confianza.
